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Mesa redonda: "Situación de los niños en los países de destino"

MEXICO D.F Octubre 1, 2008 - Reunión Internacional sobre la protección de los derechos de los niños y las niñas en el contexto de la migración internacional. Alanna Ryan, Responsable Adjunta de Estrategia Comisión Católica Internacional para las Migraciones

¿Y si fuesen apoyados por la familia, si se les otorgara la asistencia y si fuesen reconocidos ante la ley? Requisitos básicos para la plena protección e integración de los niños y las niñas migrantes en los países receptores

En primer lugar, me gustaría expresar nuestro sincero agradecimiento a la Secretaría de Relaciones Exteriores Mexicana por habernos invitado a participar en esta importante conferencia - una que muestra no sólo un compromiso por mejorar la situación de los niños y las niñas migrantes dondequiera que estén, sino que también refleja un compromiso a una aproximación integral basada en los derechos humanos a tales procesos globales como el Foro Global sobre la Migración y el Desarrollo.

Para dar un poco de fondo, la Comisión Católica Internacional para las Migraciones consiste en una red global de 130 organizaciones miembros que se dedican a proveer apoyo directo a migrantes y refugiados en sus comunidades locales - comunidades en países de origen, de tránsito y de destino - incluyendo México, donde cabe destacar la dedicación de la Conferencia Episcopal de México y del Obispo Renato Ascencio León tanto en sus labores nacionales como internacionales realizadas en conjunto con nuestro Comité Ejecutivo.Además del importante trabajo que ellos y otros miembros nuestros llevan a cabo, la CCIM tiene personal y proyectos directos en unos 40 países del mundo, dedicados a la búsqueda de soluciones duraderas y a la promoción de políticas basadas en los derechos a favor de refugiados, personas internamente desplazadas y migrantes, independientemente de sus creencias, raza, nacionalidad u origen étnico. Tres cuartas partes de nuestros programas se llevan a cabo en asociación directa y con el apoyo financiero de estados, organizaciones internacionales y socios de la Iglesia.

La CCIM, nuestros miembros y socios vemos de primera mano las graves dificultades que tantos niños y niñas migrantes, además de ser desarraigados de su entorno normal, enfrentan en cada momento del trayecto migratorio y a la hora de integrarse en la sociedad receptora. Muchos de estos desafíos ya hemos discutido entre ayer y hoy: niños y niñas que se encuentran solos en casa tras la migración de sus padres; niños y niñas relegados a los coyotes por sus propios padres para irse solos a trabajar o reunirse con familiares en otro país; niños y niñas maltratados, disparados, apuñalados, drogados, violados, abandonados e incluso privados de agua y comida casi hasta el punto de morir por culpa de traficantes y tratantes de seres humanos; niños y niñas que siguen traumatizados por la manera en que han tenido que huir o por haber sido testigos del abuso, secuestro o en algunos casos asesinato de miembros de sus propias familias; niños y niñas sometidos a la detención; obligados a trabajar para apoyar a la familia, separados de sus familiares - niños y niñas que, por falta de acceso a la educación y servicios básicos de salud y asistencia social y legal, experimentan la vida de una manera muy distinta a la que imaginamos con la verdadera aplicación de las convenciones internacionales sobre los derechos humanos.

Me imagino que muchos estarán de acuerdo cuando digo que esta mezcla de ingredientes deshumanizadoresno es la buena receta, ni para los mejores intereses de los jóvenes migrantes, ni para el modelo de integración que tanto deseamos para nuestras sociedades.

Nuestra experiencia y la de nuestros miembros alrededor de todo el mundo nos dice que hay por lo menos tres requisitos mínimos - básicos - para garantizar y mejorar la plena protección e integración de jóvenes migrantes en los países receptores: uno, el reconocimiento y la protección de la unidad familiar; dos, el acceso a servicios especializados para menores no acompañados y los que han sido víctima de violencia o traumas durante el viaje; y tres, el reconocimiento de estatus ante la ley.

Principal fuente de protección e integración: La familia

A pesar del reconocimiento internacional que la familia "es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado"[1] vemos con alarmante frecuencia acciones y políticas relacionadas con la migración que va en contra de dicha unidad familiar - con resultados catastróficos para el bienestar de demasiados niños y niñas migrantes.

Entre otras situaciones, vemos a menudo niños y niñas viviendo con tan solo uno de sus padres mientras el otro sigue en el país de origen, o intentando ahorrar el dinero suficiente para poder hacer el viaje o esperando un permiso que queda estancado en la acumulación de otros muchos esperando una decisión administrativa - a veces durante años. También vemos a menudo niños y niñas que cuentan con la gran suerte de estar con los dos padres, quizá teniendo el niño ciudadanía, pero que luego llegan a ser separados de ellos por redadas en lugares de trabajo o por otras medidas administrativas - incluso después de haber vivido muchos años en el país receptor.

El mes pasado, se vivió en Estados Unidos la redada más importante en la historia del país, que acabó con la detención de unos 600 trabajadores migrantes. Publicado en todos los periódicos del país y denunciado por nuestros miembros obispos como "inaceptable en una sociedad civilizada", lo que no se habló fue de los cientos de niños y niñas que volvieron del colegio ese día a casas vacías sin saber nada de sus padres.Llevadas a cabo cuando las comunidades menos lo esperan, las redadas inyectan miedo y dejan a las familias afectadasintentando recuperarse tras la desgracia sin saber en quien pueden confiar.Se separa los maridos de sus esposas; se separa los niños y niñas de sus padres. Muchas familias jamás se recuperan, siempre viviendo con el miedo que de "vengan de nuevo"; otras jamás vuelvan a reunirse.

En nuestro trabajo con migrantes por todo el mundo, encontramos que la sencilla presencia de la familia puede ser inspiración suficiente para que busquen con mayor determinación la estabilidad y la integración social que tanto necesitan los niños y las niñas para sentirse seguros en el país receptor. Cabe destacar que cuandocarezca la unidad familiar, no solo es más probable que los jóvenes estén más vulnerables a la explotación o que tengan menos posibilidad de poder estudiar, sino que perdemos una de las fuerzas más poderosas frente a la cohesión social, la integración y el desarrollo.

Protección e integración por garantizar el acceso a la asistencia esencial

Evidentemente y como bien hemos discutido anteriormente, también son muchos los jóvenes que no tienen la suerte de estar ni con un miembro de la familia - niños y niñas que vienen solos. Pensando tanto en ellos como en niños acompañados pero igualmente vulnerables, llegamos entonces a la cuestión de acceso, protección y otros servicios especializados para todos los que están extraordinariamente vulnerables: ¿Hasta qué punto tienen las niñasacceso a asistencia psico-social para el trauma y los heridos que han sufrido por las terribles condiciones

de fronteras peligrosas? ¿Cuántos niños saben que, dependiendo de sus circunstancias, tienen el derecho de pedir asilo u otras protecciones especiales? ¿Cuántos tienen acceso a la asistencia jurídica desde el primer momento? ¿Y hasta que punto tienen los niños y las niñas víctimas de traficantes y mantenidos en esclavitud acceso al socorro que tanto necesitan?

Me imagino que nadie se sorprenderá cuando digo que no son suficientes.En Malta, un empleado de la CCIM trabajando con el ACNUR nos contó de un joven de 15 anos que, junto con su madre y cinco hermanos, había intentado cruzar el Mediterráneo desde Libia. Igual que tantos otros y después de una travesía ya violento, se hundió la patera y se ahogó toda la familia, salvo el niño.Al llegar a la orilla, el niño fue inmediatamente puesto en detención, sin ningún tipo de asistencia psicológica y, como resultado, las entrevistas para determinar si tuviera derecho al asilo tuvieron que ser cancelados no una vez, sino cinco debido a que el niño sufrió un colapso en cada intento.

Si nuestra meta yace en la buena integración, la cohesión social y el bienestar de nuestros niños y niñas y si, tal como cree la Iglesia, cada ser humano tiene dignidad y valor, les pregunto ¿cómo la podemos lograr sin que implementemos estándares mínimos para realmente asegurar que los niños y niñas migrantes víctimas de violencia, trauma, abandono y explotación tengan acceso a asistencia especializada?Desde el primer instante de su llegada, su rescate, su detención o su descubrimiento - dondequiera que estén -es imprescindible que su dignidad y sus derechos estén protegidos por un proceso eficaz que les ofrece protección; primeros auxilios cuando sea necesario; tiempo y el apoyo para recuperarse, incluyendo asesoramiento psico-social; y derivación a servicios jurídicos, sanitarios y sociales.Sin este primer paso, difícil será lograr la buena integración deniños y niñas migrantes sanos.

Consiguiendo la verdadera integración, la verdadera protección, por una situación regularizada

Y finalmente, volviendo al tercer requisito mínimo para mejorar la plena protección e integración de jóvenes migrantes en los países receptores: el reconocimiento de estatus ante la ley. Bien sabemos que uno de los factores que más afecta la vulnerabilidad de los migrantes es la falta de reconocimiento jurídico, las miles de personas viviendo, trabajando, estudiando "en negro".

Aunque la situación ha mejorado algo desde el 2007, trabajando con Iraquíes desplazados en Jordania, vemos de primera mano las consecuencias de políticas que ponen límites en el acceso a la educación pública según estatus migratorio. Viendo que muchos niños y niñas no tienen la posibilidad de ir al colegio, muchos jóvenes se encuentran obligados a quedarse en casa o trabajar sin estatus legal, lo cual les expone a diversas formas de explotación y abuso, incluyendo muchas niñas que están forzadas a prostituirse.

En nuestros programas en Malasia, vemos también tremendos problemas por falta de documentación - niños y niñas migrantes que no han sido inmunizados, que han sufrido de enfermedades evitables y que han pagado sumas estratosféricas para servicios sanitarios informales y de mala calidad; niños y niñas que, por no tener acceso a la educación, están siendo explotados en trabajos inseguros y mal renumerados desde los seis años.

Incluso en casos donde el niño sí tiene papeles, o incluso ciudadanía, en el país receptor, vemos a menudo su bienestar y capacidad de disfrutar de sus derechos impactado negativamente por la situación administrativa de sus padres.No son pocos los padres que no participan en las actividades escolares de sus hijos o que no les llevan al médico salvo en casos muy graves debido a que tienen miedo de ser "detectados".¿Cuánto mejoraría la situación de estos niños y niñas si la familia estuviera en situación regular?

Pasos firmes hacía la protección de los derechos de los niños y las niñas migrantes

Si se acuerdan del Informe del Secretario General de las Naciones Unidas del 2006 sobre la migración internacional y el desarrollo, recordarán cuando dijo que "se reconoce cada día más que promover la integración de los migrantes tan pronto como sea posible durante su estancia en el país destino redunda el interés tanto de los migrantes como de la sociedad de acogida...La integración depende de muchos factores, por ejemplo el acceso al mercado laboral y al empleo, el conocimiento de las costumbres y la aceptación de los valores de la sociedad de acogida, la posibilidad de ser acompañado de los familiares directos o reunirse con ellos y la posibilidad de lograr la naturalización.Cuando los migrantes tienen derecho a los servicios sociales... por lo general su integración se ve facilitada"[2].

Repito: "La integración depende de ... la posibilidad de ser acompañado de los familiares directos o reunirse con ellos y la posibilidad de logar la naturalización.Cuando los migrantes tienen derecho a los servicios sociales ... por lo general su integración se ve facilitada".

Ahora más que nunca y mientras preparamos para el Foro Global a finales de este mes, no nos podemos permitir perder de vista de la importancia de la unidad familiar, del acceso a servicios especializados para niños excepcionalmente vulnerables y del estatus ante la ley.Estas son las claves para la buena integración, la cohesión social y, sobre todo, para el bienestar y la dignidad de los niños y las niñas.

Concluyo, entonces con cuatro recomendaciones claves para considerar incluso mucho más allá que el próximo Foro Global:

Primero, tenemos que adoptar políticas en las que prime la familia antes que su importancia económica.

Segundo,tenemos que proteger a las víctimas de la trata, de violencia y de traumas relacionados con la migración a trav és del desarrollo y la implementación de estándares que les garanticen acceso a asistencia médica, psico-social y jurídica, dándoles el tiempo y la protección que requieren para recuperarse.

Tercero, tenemos que considerar de verdad la regularización de la situación administrativa de migrantes que están arraigados en sus comunidades adoptados, que contribuyen a su riqueza tanto en el sentido cultural como económico y que podrían cuidar mejor a sus hijos si tuvieran reconocimiento administrativo.Reconocidos ante la ley, nos aseguraríamos que más niños y niñas tengan la oportunidad de ejercer sus derechos a la educación y la sanidad pública, reduciendo sus vulnerabilidades ante el trabajo de menores, la prostitución forzada, la participación en pandillas y enfermedades que son evitables con la buena atención médica.

Y por último, es hora que reforcemos nuestro compromiso a los derechos humanos de los niños y las niñas migrantes por apoyar iniciativas que se esfuerzan para mejorar las protecciones internacionales como la que lideró México la semana pasada en el Consejo sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas con la Resolución sobre los Derechos Humanos de Migrantes, y por comprometernos a la ratificación y la aplicación de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares- tal como han hecho Paraguay y Jamaica hace tan solo una semana.

Muchas gracias.