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Falta de Protección de los Emigrantes que son Víctimas de Violencias y Traumas cuando Cruzan Fronteras

GINEBRA Diciembre 12, 2007 - 'Llamamiento en favor del Reconocimiento Formal de la Falta de Protección de los Emigrantes que son Víctimas de Violencias y Traumas cuando Cruzan Fronteras y en pro de la cooperación en la Búsqueda de Soluciones Operativas' - Presentado en el marco del Diálogo sobre Desafíos de la Protección del Alto Comisinado para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR)Por Alanna Ryan, Responsable de Estrategia.

En primer lugar quiero unirme a las declaraciones de mi colega del Consejo para los Refugiados de Noruega, diciendo que celebramos con suma satisfacción la organización de este Diálogo y la oportunidad que se brinda a las ONG de participar activamente y en pie de igualdad en estas conversaciones.

El Diálogo ha dado lugar a debates de mucha intensidad, y ha venido quedando claro que acercar posiciones, e incluso coincidir en las definiciones, es todo un desafío. Como ya apuntó el representante español, se trata de una cuestión sumamente urgenteSi me permiten leerles un titular de hace tan sólo cuatro días, "Estaban a punto de morir y nos pedían agua, por favor".

Es un titular de El país que alude a las 142 personas que tuvieron el viernes pasado la suerte de superar la travesía y llegar a las costas canarias. He dicho "personas", porque entre los 142 supervivientes había solicitantes de asilo, emigrantes económicos, víctimas de violencias y traumas y personas en situación de extrema vulnerabilidad. Ayer, mientras averiguábamos a quién, cuándo y cómo se ha de brindar protección, 40 emigrantes de Africa del Oeste, de los cuales algunos serían también solicitantes de asilo, murieron de hambre y de sed tras más de doce días de estar su embarcación derivando en alta mar.

Puede que esté reiterando algo que ya hemos estado debatiendo en este foro, pero tengo que hacer hincapié en que estamos tratando de la protección de los refugiados, y también estamos hablando de la protección de los emigrantes víctimas de violencias y traumas en su paso por las fronteras. Para que quede claro, hay que recalcar que no esto no supone ampliar el mandato del ACNUR, ni reducir, o modificar, el conjunto de leyes internacionales que vienen garantizando la protección de los refugiados desde hace medio siglo. Se trata en realidad de reaccionar ante los cambios y cubrir las legítimas necesidades de protección de personas vulnerables que se desplazan por el mundo. De hecho, si así se hace, queda de paso garantizada una mayor efectividad de los esfuerzos actuales por asegurar un espacio de protección según los términos de la Convención para los Refugiados de 1951.

El Plan en diez puntos del ACNUR, y especialmente los puntos tres, cuatro, cinco y seis, constituyen un primer paso positivo a la hora de mejorar las soluciones que se aporta en situaciones de flujos migratorios combinados. Asegurarse de que los supervivientes de peligrosas travesías en barco o de otros tipos de cruces de fronteras que ponen la vida en peligro reciben una asistencia apropiada, pasan exámenes psicosociales y se ven correctamente asesorados, por dar tres ejemplos, no sólo redundaría en una buena y muy necesitada respuesta humanitaria a las personas en situación de extrema vulnerabilidad, lo cual es preferible a la actual respuesta ad hoc que se les brinda, sino que también se garantizaría de este modo que todos aquellos que tienen un legítimo derecho a solicitar el asilo sean identificados y ayudados.

Para la CCIM, dadas las circunstancias presentes, la necesidad de protección de los emigrantes víctimas de violencias y traumas queda muy clara. Desde nuestro punto de vista, y para muchas personas que tienen un enfoque parecido, la cuestión es la siguiente: ¿Qué se ha de hacer para garantizar que los emigrantes vulnerables obtienen la protección que necesitan? Todos nosotros, ya seamos ONG, Estados u organizaciones internacionales, estamos capacitados y tenemos la experiencia que se precisa para brindar la protección que haga falta a quienes la necesitan. Una vez más, como bien destacó el delegado español, muchos Estados tienen la experiencia práctica y tangible indispensable en el ámbito de la protección en casos de flujos migratorios combinados; España, Italia, Grecia, Malta, Turquía, México, Los Estados Unidos, Africa del Sur, todos estos Estados, entre otros, deben desempeñar un papel elemental a la hora de desarrollar normas internacionales para hallar soluciones basadas en la protección. Asimismo, las ONG y las organizaciones internacionales, incluyendo al ACNUR, Cruz Roja y Media Luna Roja, la Organización Mundial para las Migraciones, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Marítima Internacional, La UNICEF y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, deben aunar competencias obrando para el objetivo común de asegurar que se dé protección a los refugiados y a los emigrantes en situación de extrema vulnerabilidad.

Es obvio que no lograremos en el día de hoy resolver todos los problemas que plantea la protección. Doy en pensar, no obstante que sí podemos lograr coincidir en tres puntos sumamente importantes. En primer lugar, como ya destacó con meridiana claridad el diagrama que nos presentó ayer el delegado de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, creo que podemos acordar reconocer formalmente las lagunas de que carecen las respuestas que se da a los emigrantes que requieren una protección especial.

En segundo lugar, debemos acordar que el ACNUR desempeña verdaderamente un papel determinante en cuestiones de flujos migratorios combinados. No es algo nuevo para la organización, y resulta relevante hacer hincapié en la contribución que el ACNUR aporta en la identificación y en la respuesta que da a las necesidades inmediatas de protección de los individuos, así como en el uso correcto los medios tradicionales de protección y su accesibilidad.

En tercer y último lugar, la CCIM opina (o tal vez desea) que podemos dejar zanjado este debate confirmando que el ACNUR tiene claramente la capacidad de liderazgo y la pericia práctica necesarias para inspirar un conjunto multilateral de soluciones para una mayor protección en casos de flujos migratorios combinados, reuniendo a los Estados, las organizaciones internacionales y las ONG, de modo que las discusiones sobre estos temas entre dichos protagonistas den resultados concretos. "Reunir" no supone definir mandatos, ni convierte en modo alguno al ACNUR en una "agencia de la migración".

Todos sabemos que los flujos migratorios combinados son complicados. Pero la necesidad de protección no lo es. Como bien vimos en las películas de ayer sobre emigrantes y refugiados que mueren, desaparecen o consiguen sobrevivir malamente la travesía del Golfo de Adén desde África rumbo a Yemen, en este mismísimo momento son cientos las personas desesperadas que en alta mar están siendo apuñaladas, ejecutadas, que se están muriendo de sed y de hambre, que están siendo violadas o drogadas por la fuerza. Hemos de tener presente que esto es de lo que estamos hablando cuando tratamos del tema de la protección.

El representante de la Luna Roja de Yemen, y otros delegados, ya dijeron que ahora hay que obrar todos juntos para asegurarnos de que nuestras competencias complementarias proporcionen, como ya se apuntó anteriormente, respuestas más pragmáticas para quienes necesitan protección urgentemente, y volvemos a insistir en que el ACNUR puede tener un papel clave, hacer la vez de catalizador, y lograr que demos un paso hacia esta importantísima cooperación entre todos.

Gracias.